Nosotros


CC&D, liderada por el CEO José Eduardo Sanhueza, se ha convertido en un referente nacional del cambio climático debido a su reconocida y amplia trayectoria. Es una firma especializada en la identificación de proyectos y negocios en el marco de las oportunidades que presentan los acuerdos internacionales sobre este problema que obliga a los países a enfrentar un nuevo paradigma de desarrollo.

CC&D asesora y acompaña, al sector público o privado, hasta el final de cualquier nuevo emprendimiento en esta materia. Su principal fortaleza es su conocimiento, experiencia y participación desde sus inicios en todas las negociaciones del cambio climático que condujeron al establecimiento del novedoso mercado del carbono.

Por lo mismo, CC&D tiene la firme convicción de que el efecto invernadero se sigue intensificando debido a las más altas emisiones de CO2 y otros gases liberados a la atmósfera desde la era Industrial. No hay marcha atrás. Negarnos a esta realidad implicaría grandes impactos en todas las áreas productivas y con costos que desmantelarían la economía del mundo.

Hacia este nuevo escenario se mueve el mundo, ya sea a través de la Convención Marco sobre Cambio Climático de Naciones Unidas, su Protocolo de Kioto y otras iniciativas nacionales o internacionales dirigidas a enfrentar el mismo dilema global.

CC&D estima que el cambio climático se está imponiendo más allá de las obligaciones vinculantes de los acuerdos globales que regulan la materia por las siguientes razones geopolíticas:

1.- Seguridad energética.- Convencimiento en estos últimos años, sobre todo después de la Guerra de Irak, de que la seguridad energética está en permanente riesgo en la medida de que los países desarrollados sean dependientes del petróleo.

2.- Seguridad alimentaria.- Los impactos del cambio climático podían ser bien manejados por las economías internas de los países desarrollados, pero lo mismo no iba a ocurrir en el mundo en vía de desarrollo. Las perturbaciones económicas serían muy grandes y con pérdidas en la productividad alimentaria. Como efecto dominó, este desastre atacaría al mundo entero, con los consiguientes conflictos limítrofes por acceso a los recursos, inmigraciones, carencia de alimentos e inestabilidad económica mundial.

La tendencia es la “descarbonización de la economía”, una producción de bienes y servicios con menos emisiones de CO2 u otros gases de efecto invernadero.

El cambio climático es un problema económico y, como tal, los están abordando los países, los gobiernos y las industrias. Sumarse bien a esta tarea representa una oportunidad de nuevos desarrollos, proyectos, negocios que finalmente se transforman en ahorros y avances tecnológicos.